Me encantan las
quiches, son tan fáciles de hacer y el resultado siempre es bueno. Es la receta
perfecta para una fiesta o reunión de amigos, ya que puedes hacerla con
antelación y servirla fría. ¡Estará aún más rica!
Recuerdo la primera
vez que probé una quiche, aún estaba en el instituto y en el libro de francés
aparecía la receta de la Quiche Lorraine,
así que mi amiga decidió hacerla. Como le salió tan buena me invito un día a su
casa y la preparamos entre las dos. ¡Ahí empezamos a hacernos cocinillas! ^_^
La receta de la masa la
saqué del blog de David Lebovitz, que tiene toda la
razón al decir que no merece la pena comprar este tipo de masas porque son
taaaaan fáciles de hacer que tardas más en ir a comprarla al supermercado que
en hacerla tú mismo. Con estas
cantidades me sobró un poco de masa, con la que hice una mini galette de espárragos,
¡que aquí no se tira nada! ;-)
Ingredientes para la masa
(molde de 25 cm):
210 gr de harina
125 gr de mantequilla fría
sin sal
1 huevo
2-3 cucharadas de agua
helada
½ cucharadita de sal
Ingredientes para el
relleno:
Tomates cherry
2-3 cebollas
2 huevos
100 gr de queso
gruyère
200 ml de nata vegetal
100 ml de leche
1 cucharadita de sal
Pimienta, orégano,
albahaca, tomillo…
Preparación:
Para hacer la masa ponemos en un bol la
harina, la sal y la mantequilla fría cortada en cubos. Empezamos trabajar la
masa con las manos hasta que quede una textura parecida la del crumble,
entonces haremos un hueco en el centro y ponemos el huevo batido con 2
cucharadas de agua. Amasamos hasta que quede una masa homogénea y si es
necesario añadimos 1 ó 2 cucharadas más de agua. Cuando la masa esté lista formamos
una bola, la envolvemos con papel film y la dejamos unos 30 minutos en el
frigorífico.
Mientras tanto
preparamos el relleno: Cortamos las cebollas en juliana y las pochamos en una sartén
con un poco de aceite y sal. Reservamos.
Ponemos los tomates
cherry en una fuente apta para el horno. Los podemos dejar enteros o cortarlos
por la mitad si son muy grandes. Les añadimos un poco de aceite y sal. Reservamos.
En un bol mezclamos la
nata vegetal (o normal) con los 100 ml de leche, los huevos, la mitad del queso
gruyère rallado, la sal, la pimienta y las hierbas que queramos. Reservamos.
Precalentamos el horno
a 200º.
Pasados los 30 minutos
de reposo de la masa la sacamos del frigo, espolvoreamos un poco de harina
sobre la mesa y la estiramos con ayuda del rodillo. Ponemos la masa sobre el
molde, la pinchamos con un tenedor y colocamos papel de hornear sobre ella y
algo con peso encima, como unos garbanzos.
Cuando el horno esté
caliente metemos la masa y los tomates cherry durante 15 minutos. Entonces
sacamos la masa y con mucho cuidado quitamos el peso que le hayamos puesto. Volvemos
a meterla al horno unos 10 minutos más.
Ya solo queda sacar la
masa del horno, poner dentro las cebollas y los tomates, cubrirla con la mezcla
de huevos y nata y poner por encima el resto de queso gruyère. Horneamos unos
25-30 minutos, hasta que veamos que el relleno empieza a dorarse.
Recién hecha está
buena, pero pasadas unas horas está muchísimo mejor.








