martes, 23 de agosto de 2011

Tarta de queso con mermelada de grosella negra

No sé que día es hoy, llevo semanas sin mirar el calendario, y mucho menos el reloj.
Toca volver a la normalidad, a tener el corazón un poco más roto por decir adiós a la persona a la que más quiero.
Normalmente no diría estas cosas aquí pero sé que mi niño lo va a leer cuando vuelva a casa, después de conducir seis horas [SIN aire acondicionado!!], y quiero que se anime cuando lo lea.
¿Lo he conseguido?**
La entrada te la dedico a ti, como no te has podido llevar un trocito de tarta te mando uno virtual.
La tarta de queso probablemente sea mi postre favorito. Cada vez que voy a algún restaurante y la veo en la carta siempre la pido. El otro día se me antojó (realmente la hice porque compre en Iceland un bote de mermelada de grosella negra y quería probarla ya!!) y me puse a buscar una receta en la que no tuviera que usar el horno, y encontré esta de El aderezo, muy sencilla y fresquita.  
Ingredientes para la tarta:
300 gr de queso Philadelphia
200 gr de leche
200 gr de nata para montar
6 cucharadas de azúcar
2 sobres de cuajada
Mermelada al gusto del cocinero
Ingredientes para la base:
Un rulo de galletas María
2 ó 3 cucharadas de mantequilla derretida
Un poco de leche
Preparación:
Lo primero que haremos será la base, que no tiene ningún misterio. Trituramos las galletas como uno buenamente pueda, yo las meto en una bolsa y le doy con el rodillo. Le añadimos la mantequilla derretida y mezclamos hasta obtener una masa homogénea. A mí me falto mantequilla así que le añadí un poco de leche.
Extendemos la masa de galleta en un molde desmontable, cubriendo bien los bordes. Metemos el molde en la nevera mientras hacemos el relleno.
En un cazo batimos el queso, la leche, la nata y el azúcar. Después lo ponemos al fuego y cuando rompa a hervir le agregamos los dos sobres de cuajada. Retiramos el cazo del fuego y removemos bien.
Volvemos a colocar al fuego durante un minuto, sin dejar que llegue a hervir (me olvidé completamente de este paso). Retiramos y lo vertemos en el molde. Dejamos que enfríe a temperatura ambiente y después la guardamos en la nevera unas dos horas. En el momento de servir le añadimos la mermelada.

Ya veis que la receta es muy sencilla, y está mucho mejor de un día para otro.

8 comentarios:

  1. Qué buena!!! y yo a régimen... Creo que voy a pasarlo mal durante un tiempo :(. Tu chico seguro que se ha animado con la dedicatoria, ahora sólo falta que te animes tú ;) Besos

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  2. Muchas gracias Olga, yo también estoy "supuestamente" a régimen, jajaja. Un beso!

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  3. La he hecho y probado!! aunque no me gusta mucho..

    besoos!!

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  4. Un ¡olé! para las quesoadictas!
    Esta versión la hago yo con un poco menos de cuajada y sin leche en la base... luego le añado y le quito lo que me parezca según el día que tenga jejeje
    Qué envidia de mermelada!

    besos

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  5. Me he puesto triste con el principio del post, no me gusta nada que te tengas que despedir de alguien que amas tanto, lo siento mucho.
    Adoro las tartas de queso y frutos rojos, son deliciosas y esta la has bordado...Un beso.

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  6. Gracias por los comentarios.
    Lo de quesoadictas me ha encantado, así que me declaro oficialmente quesoadicta xD
    Un beso a todas^^

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  7. Pues a tu niño se le caerá la baba cuando vea las fotos. Preciosa tarta y seguro que muy rica. Besinos y no estés triste!!!

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  8. MMmmmmmh! Esa tarta tiene una pinta increible...
    Me uno al club de las quesoadictas y de paso también al de las tartas frías. Que gusto da disfrutar de un postre así con estos calores!

    Me quedo de seguidora en tu blog. Besos.

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