domingo, 28 de abril de 2013

Cheesecake de ricotta con mermelada de grosella negra

¡Buenos días! Al levantarme esta mañana lo primero que he pensado ha sido: ¡de hoy no pasa que publique la receta del cheesecake de ricotta! Y es que después de un mes sin publicar ya va siendo hora de que os traiga una nueva receta.
Vais a llamarme pesada, y es que cada vez que publico una tarta de queso digo lo mismo: que es mi postre favorito y que cada vez que voy a un restaurante o cafetería tengo que pedirlo. Pero hasta el momento esta tarta es la que va ganando, creo que es la mejor tarta de queso que he hecho y he probado. ¡Es perfecta! Dulce, suave, cremosa… y si lo acompañas de una buena mermelada ya no os quiero ni contar!! =P
La receta la saqué de aquí, aunque modifiqué algunas cantidades e ingredientes.
Con esta receta participo en el reto “Comando Cheesecake” que ha organizado Marina, de La rosquilla de la Tia Laura. Tenéis hasta el 5 de mayo para participar. ¡Es la excusa perfecta para preparar este cheesecake de ricotta! ;-)
Ingredientes para la base (molde de 23 cm):
200 gr de galletas tipo maría o digestive
90 gr de mantequilla sin sal, derretida
1 cucharada de miel
Ingredientes para la tarta:
500 gr de queso ricotta
190 gr de crème fraîche
120 gr de azúcar
4 huevos, separados
1 cucharada de harina de maíz
1 cucharada de esencia de vainilla
1 cucharada de zumo de limón
Ralladura de un limón
Mermelada de grosella negra

Preparación:
Para la base trituramos las galletas y las mezclamos con la miel y la mantequilla derretida hasta obtener una masa homogénea.
Esparcimos la masa de galleta por el molde y lo metemos en el frigorífico mientras preparamos el resto de la tarta.
Para hacer la tarta mezclamos el queso ricotta, el azúcar, la esencia de vainilla, la harina de maíz, la ralladura y el zumo de limón. Después añadimos las yemas, una a una y sin dejar de batir. A continuación agregamos la crème fraîche y después las claras de huevo montadas a punto de nieve.
Vertemos la mezcla sobre la base de galletas y lo horneamos durante 50-55 minutos a 160º (horno precalentado). Pasado ese tiempo abrimos  un poco la puerta del horno y dejamos la tarta dentro 20 minutos más. Cuando saquemos la tarta del horno la desmoldamos y dejamos enfriar a temperatura ambiente. Después la cubrimos con la mermelada que más nos guste y la dejamos en el frigorífico un mínimo de 4 horas. Mejor si es de un día para otro.

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